EL PORQUÉ DE LA...

Insumisión Cultural

¿Qué me llevo a ello?

Me declaré públicamente INSUMISO CULTURAL desde el mismo momento en que todas las reflexiones que ejecutaba hacia el mundo de lo artístico me llevaron a rehuir de toda moda, estilo temporal o afinidad por colectivos que en cierta manera pudieran presionarme y lanzarme contra aquello que yo pudiera sentir hacia la fotografía, lo que en ocasiones me origina, las más, el ir a contra corriente del resto del colectivo artístico al reiterarme en mis razones y sus impulsos. Fruto de esta INSUMISIÓN CULTURAL ha sido el nacimiento de LAREDO PHOTO ART como web capaz de crearte mariposas en el estómago a través de la visión fotográfica y el monólogo-ensayo +CARA(da) que presenté en la Galería BOKEH de Santander. Este pensamiento asociado a la insumisión explosionó en mí última etapa de galerista de arte tras comprobar como un gran proyecto en el que se depósito mucho esfuerzo, ilusión y expectativa era devorado por la mala elección del equipo humano.

Espacio online para disfrutar de la fotografía y las artes visuales desde una formula variopinta. Combinando lo contemporáneo con lo histórico, la vanguardia con lo más convencional, las grandes figuras con aquellos otros artistas desconocidos por una inmensa mayoría, pero ante todo generando curiosidad y placer por el visionado de la fotografía.

+CARA(da)

Un relato de la INSUMISIÓN CULTURAL

Ensayo crítico en forma de monólogo sobre la fotografía y la vanidad de los fotógrafos (entre los que me incluyo).

Miércoles 20 de julio de 2011, eran las 22’00 horas y en la Sala BOKEH de Santander el lleno era total de personas afines a la fotografía que no sabían muy bien lo que se iban a encontrar.

Su único conocimiento, el que les había llevado hasta este peculiar lugar, era el anuncio de que elreylagarton pretendía realizar un monólogo relacionado con su manifiesta INSUMISIÓN CULTURAL y que al final del evento se iba a proceder al sorteo de una cámara fotográfica.

Quiero dar las gracias a la Sala BOKEH por permitir que haga las cosas a mi manera y no a la manera lógica en que se deberían de hacer.

También quiero dar las gracias a todos cuantos acudisteis, a quienes por causas varias no pudisteis estar pero mostrasteis vuestro apoyo desde la distancia y, por supuesto también, a aquellos que han dado publicidad al asunto.

Y con la voz temblorosa dio comienzo +CARA(da)

+CARA(da) - Relato de un sueño inconformista

+CARA(da) tiene más que ver con lo que voy a contar de introducción que con lo que luego vais a ver. Así que ya os aviso de que en el pase de fotografías posterior no encontraréis imágenes espectaculares, pero ser pacientes conmigo, todo tiene su POR QUÉ.

Hoy vengo a contaros que NO SOY FOTÓGRAFO, no, no lo soy, puesto que no me dedico con profesionalidad. Llevo tiempo diciendo el que no trato ni quiero ser un ingeniero óptico, electrónico, físico o el mejor analista de datos y por ello no busco interpretar el histograma perfecto. Tampoco pretendo conseguir dinero, eso queda únicamente para profesionales porque de ello viven y asociaciones culturales…¡ejem! sin ánimo de lucro. Tan sólo soy un duende ya mayor al que le gusta jugar a moldear sueños con una plastilina llamada LUZ y un molde que es la VIDA, unas veces consigo las formas que deseo y la mayoría no, pero de ese juego siempre construyo un recuerdo.

Agradezco mucho vuestra compañía y para mí sois todo un lujo. Os comento que tengo un buen puñado de amigos que sin ser profesionales dicen ser fotógrafos y no han podido venir esta noche. Unos estaban ocupados mirando para sí mismos, los otros no visionan nada que no tenga firma reconocida, autor destacado o identidad reputada –con la excepción de lo suyo propio-. Estos hablan mucho de arte, yo francamente no entiendo nada. Ellos son artistas, yo no!. Y no soy capaz de discernir entre lo artístico y aquello que no lo es. Simplemente entiendo sobre lo que me emociona y aquello que no lo hace.

Jacques Henri Lartigue decía que sufría de una enfermedad cuyos síntomas no eran otros más que la fugacidad de las cosas maravillosas, las cuales se escapaban sin poder retenerlas lo suficiente en la memoria. Esta persona encontró la cura a su enfermedad gracias a la fotografía y a golpe de “clic” fue construyendo toda una colección de cosas maravillosas que perduran en el tiempo y por lo tanto no se olvidan.

A mí me ocurre lo mismo –a muchos de vosotros también- y por ello utilizamos la misma medicina: LA FOTOGRAFÍA.

Desde que la fotografía existe no ha parado de evolucionar. Las técnicas han sufrido mutaciones y se han complicado, los materiales se han perfeccionado, ahora las cámaras son accesibles a todo el mundo y ya no se entiende la vida sin la presencia de estos aparatitos en ella. Pero existe algo que perdura desde el comienzo y que no ha variado nunca… ¡EL RECUERDO!, la necesidad del hombre por recordar lo acontecido, por dejar constancia de los sucesos y por guardar las SENSACIONES VIVIDAS dentro de los recuerdos. Y aquí es donde me ubico yo; Con la luz como plastilina y la vida como modelo intento capturar y guardar en mi caja de luz aquello que quiero perdurar en el tiempo.

Ya no me importa la crítica, ni el que al salir de aquí me digas que mis fotografías no te han gustado. Y no me importa puesto que en principio las hago para mí, para emocionarme yo y para refugiar en ellas el recuerdo de esa sensación que me produjo la imagen original y real que viví en el contexto en que se produjo. Vanidad pura y dura, somos todos iguales, tan vanidosos…

Por ello no hablo de técnica, de diafragmas, de velocidades, de cámaras, de lentes, de photoshop, etc… me olvido plenamente del ¿CÓMO?, para centrarme en el ¿POR QUÉ?. Y lo hago como me lo pida el cuerpo en ese momento y con las limitaciones que la indisciplina me imponga. En definitiva, uso la misma técnica que nuestro antepasado pintando sobre las paredes de la gruta dejando en ellas el primer recuerdo registrado que ha llegado hasta nosotros, rompiendo la atadura del qué dirán y del no me importa lo que otros piensen… Probablemente si ese hombre primitivo hubiera perdido la batalla frente a la timidez y la crítica nunca hubiera pintado aquel ciervo sobre la roca. Entonces, el dibujo, la escultura, la escritura y la fotografía no hubiera nacido jamás y no podríamos coleccionar el recuerdo salvo por el boca a boca.

La calle es mi escenario preferido. En la calle es donde se registra la mayor parte de la vida. En ella se vive y se malvive, se ama, se odia, se aplaude, se nace, se muere, se crea y hasta se destruye y sobre todo se mira. La calle nos entrega una visión tanto globalizada como individualizada del mundo, de un mundo al que quiero sustraer lo que me emociona para perpetuarlo en el recuerdo. Y dentro de la calle se sitúan las personas, con sus gestos, sus costumbres y sus rasgos emocionales. Siendo esta la razón por la cual están tan presentes en mí obra. Por otro lado la calle es un escenario perfecto para fotógrafos y voyeurs.

A pesar de las satisfacciones que me evoca la calle también me gusta dejar un lugar de mi espacio para lo íntimo, para las emociones más propias y personales junto a las que me provocan aquellos más cercanos a mí. Y es aquí en donde aparece la poca disciplina fotográfica que albergo. Es el momento de primero pensar y luego fotografiar para conseguir vislumbrar la emoción a posteriori…

Personas, animales y objetos. Color o blanco y negro, al final todo se compone de LUZ y EMOCIONES y seguro es el que os estáis preguntado que tiene que ver lo que cuento con el título de +CARA(da) y yo pienso que mucho. La cámara es nuestra máscara, es la que nos tapa el rostro y nos oculta tras de sí, también a su vez es la que nos ampara y nos aísla. Y es que aquellos que miramos el mundo escondidos tras los cristales de nuestras cámaras con el afán de tener una visión distinta a la habitual o lógica, en el fondo no hacemos otra cosa que penetrar nuestra personal representación del mundo tras la timidez de la mirada… ¡somos voyeurs parapetados tras una cámara!

Somos tímidos fisgones, por eso miramos desde el defensivo parapeto de nuestras robustas máquinas de fotografiar. Sin ellas, no podríamos enseñar este mundo con descaro. Necesitamos de esta máscara llamada cámara.

Por otro lado ser fotógrafo significa el ponerse la máscara de la creatividad y llevarla junto a la de la envidia y la vanidad. ¿Conocéis algún fotógrafo que no piense en que lo suyo es lo mejor y a la vez no sienta envidia del resto?… ¡YO NO!… y eso que soy el que mejor lo hace, por algo soy ¡El Rey(lagartón)! - dicho en tono satírico-.

Por el hecho de la vanidad en un principio pensé en sortear una de mis fotografía, más tarde volví a pensar y entendí que el regalar una fotografía simplemente conllevaba el entregar un único recuerdo personal, quizás ni siquiera compresible y, por si fuera poco, tampoco se trataría de una pieza de arte. Así que he optado por regalar una cámara fotográfica y que el/la afortunado/a pueda construir con ella sus propios recuerdos y realizar una bonita colección de cosas maravillosas que nunca quedarán en el olvido. Suerte a quién le toque la herramienta, con ella podrá recordar durante mucho más tiempo e incluso compartir sus recuerdos con el resto.

Ahora nos pondremos la máscara o nos las quitaremos y veremos un popurrí de imágenes de mi colección, todas ellas son recuerdos vividos desde detrás de la máscara en los que el individuo es el protagonista pleno y al que muestro aislado del entorno y evocando la individualidad plena. Comenzará con una serie de retratos que sin ser impresionantes, para mí albergan personas que me emocionaron y tras ellos llegará el momento del individuo frente al glamour, frente a la religiosidad, frente a la inocencia de la infancia, frente a la espera de la vida, frente el anonimato social, la crisis e incluso ante la intención de escapar quizás en la búsqueda del sí mismo. Pero antes os pediré el que no os fijéis en el nombre, la firma o la identidad del autor, sino en las emociones atrapadas y que esto último lo hagáis siempre que os paréis frente a una fotografía.

Da lo mismo quién sea el fotógrafo, lo importante son sus ojos y el hilo de sensibilidad que los une a su corazón. Olvidaros del cómo se hace, pensad en el por qué se hace y situaros a un lado o al otro de la máscara…COLECCIONANDO RECUERDOS.

Autor de la fotografía: Julio Rodríguez San José
Autor de la fotografía: Julio Rodríguez San José

Y tras el monólogo...

Tras el monólogo se procedió al pase de fotografías y a continuación llegó el momento del sorteo.

Sorteo que fue efectuado por la chica más guapa de la sala y con la mano más inocente de todas (si es que existió alguna en ese momento y lugar...) siendo el afortunado aquel que contaba con el nº 02 y que ha resultado agraciado con una cámara de film 35mm desechable para que pueda dar rienda suelta a su imaginación durante 24 exposiciones.

¡GRACIAS DE NUEVO POR LA RESPUESTA!, salí de la Sala Bokeh con la sensación de que esta “lagartonada” ha servido para dedicar un instante a la reflexión.